En la paciente que aborta intencionadamente los sentimientos del proceso de duelo posabortivo van a estar modulados por influencias culturales, características de la personalidad y problemática previa de la persona. La afectación es mayor si se tiene cierta disposición a la enfermedad mental; las últimas investigaciones hablan de los antecedentes de depresión como indicativos de un trauma posterior mayor.
¿Cuándo debe sospechar un profesional que una familia o mujer sufre un duelo patológico tras su aborto?
Entre las secuelas psicológicas más frecuentes que pueden detectarse en las familias y, sobre todo en la mujer, cabe destacar las siguientes, que dividimos aquí entre las que no relacionan ellas con su aborto y las que sí atribuyen expresamente ellas a su aborto. Las pacientes pueden presentar sólo algunos síntomas del primer grupo, especialmente en los primeros años tras su aborto, o bien sufrir síntomas de los dos grupos.
SÍNTOMAS QUE LA PACIENTE NO RELACIONA CON SU ABORTO:
- Retraimiento: frecuentemente pierden su actividad social y dejan de frecuentar sus relaciones y amistades habituales.
- Sensación de pérdida: saben que han perdido algo, pero no saben exáctamente qué.
- Pérdida de confianza en la capacidad de decidir: las mujeres pierden autoestima y confianza en sí mismas, ya que la decisión que han tomado del aborto les ha ocasionado muchos más perjuicios que beneficios.
- Intensas emociones relacionadas con los bebés. En muchas ocasiones todo lo relacionado con nacimientos, embarazos o abortos suele producir dolor y evitación. Es típico que no quieran visitar a amigas o familiares que han dado a luz y que no quieran ver películas o noticias o leer libros que hablen de la maternidad o de los bebés.
- Evitación y distanciamiento de toda persona relacionada con su aborto: más de un 90% de las mujeres no vuelven al centro donde se realizaron el aborto, ni siquiera a la revisión posterior, porque lo relacionan con la muerte de su hijo. Es por ello que en estos centros no disponen de información sobre el SPA de las mujeres que han abortado. Las mujeres evitan pasar por la calle donde está el lugar donde abortaron, e incluso, se cambian de barrio si viven cerca. Odian a todos los que le recomendaron el aborto y, por supuesto, a los trabajadores del centro de realización de éste.
- Ira y rabia: las mujeres se vuelven mucho más irritables y con enfado fácil. Pueden descargar su ira contra otros hijos y familiares. La relación de pareja puede romperse si no se elabora bien el duelo.
- Pérdida de interés por el sexo: muchas mujeres relatan que ya no disfrutan en sus relaciones sexuales como antes de su aborto e incluso tienen dolor (dispauremia). A veces los ginecólogos reciben a pacientes que se quejan de dispauremia y pueden comprobar en la historia clínica que padecen un cuadro de SPA completo.
- Sueños y pesadillas: ambos miembros de la pareja o la mujer tienen imágenes en el sueño de fetos o niños muertos y despedazados, o de situaciones en las que se ven sin salida. Es muy frecuente el insomnio tras el aborto.
- Conducta autodestructiva: desde la fecha del aborto, gran porcentaje de las mujeres dejan de cuidarse como lo hacían habitualmente. Esto se comprueba en su aspecto exterior, los hábitos alimenticios, de ejercicio físico, etc. Pueden llegar a dejar de estudiar, a romper objetos valiosos y perder oportunidades vitales porque internamente creen que no se las merecen.
- Ideas de suicidio. Es frecuente que hablen de “estar muertas en vida” y a veces no saben por qué. Es recomendable un examen psicológico / psiquiátrico de la ideación de suicidio y del riesgo para éste en toda mujer que consulte por problemas ocasionados por un aborto.
SÍNTOMAS EN RELACIÓN EXPRESA CON SU ABORTO:
- Sentimiento de culpabilidad: la mayoría de las pacientes expresan que se sienten cobardes por haber abortado, egoístas por seguir viviendo y cómplices en la muerte de su propio hijo.
- Incapacidad para perdonarse a sí mismas: son habituales las frases “no me merezco nada”.
- Pesar y remordimiento: muchas mujeres manifiestan, “Le he quitado la vida a una persona que no ha podido venir a este mundo y sin embargo, nadie le ha preguntado si quería vivir o no”.
- Preocupación por la fecha en que niño hubiera nacido. En ese mes están mucho más afectadas. Es la conocida reacción del aniversario.
- Necesidad de “reparar”: buscan impulsivamente otro bebé o ayudar en actividades a favor de la vida, por poner unos ejemplos. En ocasiones esta necesidad es la que las permite seguir viviendo, sobre todo en fases agudas del duelo posaborto.
Creemos de gran interés para profundizar sobre este tema el libro "Mujeres Silenciadas" de la Editorial Sekotia (2009) que tiene como autores a la Dra. Theresa Burke y al Dr. David C. Reardon.
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